Me veo obligada a titular mi primera entrada con este nombre tan... frío y abstracto...
Los educadores en general, maestros o profesores, estarán muy familiarizados con estas dos palabrejas: Competencias Básicas. Para los que no lo saben, una pequeña explicación: se trata de proporcionar a los niñ@s una serie de herramientas para que sean capaces de, con sus propios recursos, actuar de manera libre, autónoma y responsable en su vida ... ¡¡¡Esto es mucho pedir!!!... ¿o no? En este blog trataremos esto temas, ¿seremos capaces?...
Los educadores en general, maestros o profesores, estarán muy familiarizados con estas dos palabrejas: Competencias Básicas. Para los que no lo saben, una pequeña explicación: se trata de proporcionar a los niñ@s una serie de herramientas para que sean capaces de, con sus propios recursos, actuar de manera libre, autónoma y responsable en su vida ... ¡¡¡Esto es mucho pedir!!!... ¿o no? En este blog trataremos esto temas, ¿seremos capaces?...
Seguro que serás competente, y los que te seguimos intentaremos serlo. Ánimo.
ResponderEliminarYo creo que el secreto del éxito para conseguir un buen nivel competencial en el niño, radica en que exista una verdadera relación de confianza padres-maestros, mediante la cual, aquéllos delegan autoridad, funciones, objetivos, etc. en la escuela a la que han confiado a sus hijos.
ResponderEliminarNo está mal el "padre-helicóptero", pero algunas de las hélices deben ser del maestro.
La confianza de la familia en la escuela debe ser tal, que considere a ésta como parte de la ella, una prolongación suya, adquiriendo así su pleno sentido. El binomio familia-escuela debe estar marcado por una responsabilidad compartida y ccomplementaria en la tarea de educar y formar a los hijos. Esto debe implicar, creo, una auténtica relación de comunicación donde padres y maestros mantengan abierta permanentemente una vía de información y orientación sobre la educación de los hijos.
Creo que actualmente falla esta comunicación, pues el estilo de vida está creando una cultura familiar que no favorece la estabilidad ni la intercomunicación, todo ello cuando no se trate de familias monoparentales, desgraciadamente cada vez más frecuentes y que no facilita la cuestión.
En definitiva, son los padres quienes han de decidir acerca de las cuestiones esenciales: más a medida que los hijos son menores, por eso, repito, no está mal que sean un poco helicópteros, pero el maestro debe proporcionar combustible a ese aparato volador-protector.